Drag Racer no es un juego de coches al uso. No se trata de un simple arcade de velocidad donde lo único que importa es el llegar primero a la meta, ni mucho menos. Además de ganar, en Drag Racer importa mucho el estilo y la estética.
Al más puro estilo tuning, en Drag Racer deberemos preparar nuestro coche con los accesorios más llamativos y vistosos y colores chillones, y además deberemos tener cuidado en las carreras para no destrozar nuestra obra de arte. Alerones interminables, llantas rompedoras, guardabrisas, etcétera, nuestros rivales serán también de la misma guisa, y durante los torneos será tan importante pasar tiempo en el asfalto como dentro del taller cuidando de nuestro vehículo.